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Ciudades

Ciudades para todos

QUITO DEL BUEN VIVIR

Andres Mideros

Andres Mideros

Por: @andresmideros

 

14 de mayo de 2014 fue el día de inicio de nuevas administraciones en los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD). Las autoridades fueron electas, democráticamente, el 23 de febrero pasado. El mandato del soberano (el pueblo) se debe leer con cuidado; la sociedad tiene visiones y demandas diversas. Hay que ampliar la participación ciudadana.

 

En mi opinión un tema central es mejorar la planificación del desarrollo y el ordenamiento territorial. Es necesario definir el “sur”, reconociéndonos en un territorio, para dar sentido a la política pública. Como país el gran objetivo es construir el Buen Vivir, que incluye la equidad y la cohesión territorial. En este momento hay dos estrategias nacionales: erradicar la pobreza y cambiar la matriz productiva. Es necesario que los GAD definan y cumplan su rol en este proceso.

 

Nuevas administraciones, requieren tiempo para ubicarse. 100 días, es un periodo que se usa comúnmente. Después, la sociedad demanda políticas, programas, metas y acciones concretas. Al año, resultados. Cada nivel de gobierno tiene sus competencias (y con ello sus problemas), cada territorio sus demandas y prioridades (y sus dificultades de elección social). Reconociendo, un enfoque parcial (limitado por la selección y disponibilidad de información), aquí dejo una línea de base cuantitativa para Quito, Guayaquil y Cuenca. En todos los casos se comparan datos a diciembre de 2009 y 2013, para saber lo que cambió durante el periodo anterior, y donde inicia el nuevo periodo.

 

Empleo

Ecuador tiene una de las tasas de desempleo más bajas de la región. Entre 2009 y 2012 Cuenca presenta las menores tasas de desempleo en comparación con Quito y Guayaquil. El mayor problema es el subempleo, que se define por insuficiencia de horas (menos de 40 a la semana) e ingreso inferior al salario básico. Quito es la ciudad que más ha reducido el subempleo, mientras que Guayaquil presenta las mayores tasas, muy cerca al promedio nacional. Esto se refleja en la tasa de ocupación plena, que ubica a Quito y Cuenca 13 puntos porcentuales por encima de Guayaquil. Importante señalar que en 2009 Quito estaba a la par de Guayaquil, y Cuenca 12-14 puntos porcentuales por encima de las otras dos ciudades.

 

En empleo Quito ha mejorado y ocupa el primer lugar; junto con Cuenca superan por mucho a Guayaquil.

 

Tabla 1: Empleo

Tabla 1


Pobreza y desigualdad de ingreso

La pobreza es multidimensional. Los indicadores monetarios por ingreso son quizá la forma más limitada de medir este fenómeno que refleja exclusión y limitación de derechos. Es necesario construir nuevos indicadores (ver por ejemplo: Mideros 2013), que incluyan la métrica del Buen Vivir (como lo señala el Plan Nacional para el Buen Vivir). Entendiendo estas limitaciones, el indicador de “incidencia” de pobreza extrema indica el porcentaje de personas con ingreso inferior al costo monetario de una canasta mínima (kilo-calórica) de alimentos. La “incidencia” de pobreza incluye además bienes y servicios no-alimentarios. A diciembre de 2013, la línea o umbral de pobreza y pobreza extrema es de USD 2,54 y USD 1,43 por persona al día. Hágase la idea… medítelo un momento.

 

Cuenca es la ciudad con menores indicadores de pobreza y pobreza extrema, tanto en 2009 como en 2013. De hecho la pobreza extrema en Cuenca está cerca a ser erradicada, bien podría ser el primer territorio en cumplir esta meta. Quito mejoró significativamente: en 2009 tenía la mayor incidencia de pobreza extrema de las tres ciudades, para 2013 Quito y Guayaquil se encuentran a la par (en zonas urbanas). En cuanto a pobreza, el porcentaje de personas con ingresos inferiores a USD 2,54 (al día) es 10 puntos porcentuales mayor en Guayaquil que en Quito y Cuenca. En cuanto a desigualdad de ingreso (medida por el coeficiente de Gini) Quito muestra los mayores avances al haber reducido este indicador en 13% entre 2009 y 2013, mientras que Cuenca lo hizo en 3% (cerca al promedio nacional) y Guayaquil apenas en 1%.

 

Cuenca está cerca de erradicar la pobreza extrema, Quito ha mejorado, Guayaquil en menor medida. Quito y Cuenca reducen la pobreza tres veces más rápido que Guayaquil (alrededor de 15% anual, frente al 5%). Quito es la ciudad que más ha reducido la desigualdad, y Cuenca la menos desigual.

 

Tabla 2: pobreza y desigualdad de ingreso

Tabla 2


Educación, vivienda y servicios

En Quito y Cuenca más del 78% de jóvenes (entre 18 y 29 años de edad) han terminado el bachillerato, mientras que en Guayaquil este indicador es 13 puntos porcentuales menor. Así se generan capacidades y oportunidades. Quito es la ciudad que más ha aumentado este indicador, superando, en el camino, a Cuenca.

 

Por su parte, el porcentaje de hogares con vivienda deficitaria en materiales (de piso y/o techo) es inferior al 1% en Quito y Cuenca, mientras que en Guayaquil es del 6,7%. El hacinamiento es menor en Quito (3,5%) que en las otras dos ciudades, con claras diferencias a favor de Cuenca (4,0%) frente a Guayaquil (15,5%). Entre 2009 y 2013 Quito y Cuenca redujeron este indicador al 13% anual, mientras que Guayaquil lo hizo al 5%.

 

En Quito se han universalizado los servicios de recolección de basura, agua potable y alcantarillado. Entre 2000 y 2013 se superó a Cuenca en cobertura de servicios (marginalmente, por los altos niveles de cobertura de las dos ciudades). Guayaquil presenta avances, pero aún se mantiene muy por debajo de las otras dos ciudades, en particular en servicios de saneamiento. Sin embargo, cobertura no es el único indicador para evaluar los servicios municipales. En el caso de Quito y Cuenca la eficiencia y capacidad de sus empresas públicas es ampliamente reconocida, así como la calidad del agua. Cuenca cuenta con plantas de tratamiento de desechos, en Quito se deja en marcha el proyecto de planta de tratamiento de aguas residuales. En Quito se está implementando el servicio de contenerización de basura.

 

Quito y Cuenca están cerca a universalizar la cobertura de servicios municipales, han mejorado la eficiencia de empresas públicas y cuentan con proyectos de gestión integral de desechos sólidos y aguas residuales. El modelo de Guayaquil está lejos de ser exitoso. En todos los casos hay mucho por hacer y mejorar, en calidad e integralidad de servicios.

 

Tabla 3: educación, vivienda y servicios

Table 3


Buen viento a las nuevas (y viejas) administraciones, por el bien de todos y todas. Esperemos que asuman su rol en la construcción del Buen Vivir en cada territorio.

Por: @andresmideros

 

La bicicleta es una alternativa de movilidad, pero además un símbolo de quienes promueven el derecho a la ciudad. Como medio de movilización, es una opción que tiene muchas ventajas (ver aquí, aquí, aquí y aquí), pero también (aparentes) desventajas y claras limitaciones. Bueno, “la imaginación es el límite”. En cualquier caso, quede claro, fomentar el uso de la bicicleta no quiere decir que todos/as debemos “pedalear”, y menos que debemos hacerlo todo el tiempo. No es una postura contra los autos (aunque si se disputa su rol como eje de movilidad), y en ningún caso es un ataque a quienes los manejan. Todo lo contrario, la bicicleta se piensa como un medio complementario dentro de un sistema integral de movilidad sostenible. Es una invitación a cambiar nuestros hábitos y construir nuevas formas de convivencia. Hagamos el intento, poco a poco uno/a se acostumbra. Hay que poner atención al clima y seleccionar una ruta minimizando cuestas (en todo caso hay tantas bajadas como subidas). Por cierto, aunque usted no lo crea muchos/as jóvenes y adultos no saben manejar bicicleta. Nunca es tarde, siempre hay alguien dispuesto/a a ayudar y grupos de ciclistas con los que puede aprender. Anímese.

 

El tráfico, que provoca estrés, mal genio y “tiempo perdido” no se soluciona sentado en un auto. Si está esperando que otros/as lo solucionen… lo bueno es que espera sentado/a. Cada vez que usa su auto genera tráfico, junto con otros problemas ambientales y de sostenibilidad. Sí, el tráfico no lo hacen los/as otros/as, lo hacemos nosotros/as. Busquemos opciones: caminemos, usemos bicicleta, patineta, monopatín y transporte público, compartamos el auto y usémoslo lo menos posible. Compremos autos más pequeños, y demos preferencia a combustibles eficientes y amigables con el ambiente. No generemos tráfico, cuando usemos el auto (cuando es necesario) hagámoslo con responsabilidad y respeto a los demás y al espacio público, incluso para que no nos multen.

Con alegría, veo, leo y escucho, que cada día más gente usa la bicicleta. Aunque sigue siendo poco. En Quito el sistema público (Bici-Q) empieza a ser insuficiente. ¡Bien! Ojala pronto se inauguren nuevos kilómetros de ciclo vías articulando una red integrada al sistema de transporte público, se adquieran nuevas unidades de Bici-Q, se construyan parqueaderos y otra infraestructura necesarias (que se promueva mediante ordenanza). Importante destacar que, en el caso ecuatoriano, la Constitución establece que “se incentivará y facilitará el transporte terrestre no motorizado, en especial mediante el establecimiento de ciclo vías” (Art. 415). Lo propio hacen el Plan Nacional para el Buen Vivir (ver política 3.12) y la Ley de Tránsito, Transporte Terrestre y Seguridad Vial (ver Arts. 204 y 209).

 

Por otro lado, “las bicicletas” son tema de conversación, discusión y acalorados debates. Es la acción de ciclistas que años atrás ya cargaban un letrero: “un auto menos”, de varios colectivos, de políticas públicas implementadas en los últimos años, en varias ciudades, y también de miles que nos hemos sumado. Evidentemente, no todos/as están de acuerdo. Para muchos/as es algo raro, que aún no se entiende. El cambio siempre es duro, no es fácil romper ideas como “el auto es progreso”, menos en sociedades donde “a mi no me molesten” (por decir lo menos) es frase común; se necesita construir una nueva conciencia ciudadana. Sin embargo, hay críticas y dudas legítimas que deben ser escuchadas y procesadas adecuadamente. Si se pretende construir una nueva conciencia, mal haríamos en generar polarización. El debate está en marcha, y ese es el camino: el diálogo.

 

Pero en “bicicleta” se pretende ir más lejos. Es símbolo de una posición política por ciudades sostenibles. Y digo política, porque pelea el espacio público, las formas en que nos relacionamos entre nosotros/as y con el ambiente, disputa visiones de desarrollo, y afecta intereses de quienes lucran de la venta de autos y afines, y no se diga de quienes están detrás del negocio de combustibles (gasolina - petróleo) y la especulación de la tierra. La bicicleta es símbolo de que otro mundo es posible, que el Buen Vivir es factible, ayuda a la construcción de culturas de paz y a humanizar las ciudades.

 

El uso de la bicicleta ayuda a la construcción del derecho a la ciudad (Constitución, Art. 31). Cuando se disputa el espacio público, se está pensando en ciudades para todos/as, con espacios de encuentro y convivencia, frente a ciudades para pocos con segregación y “clases” (evidentemente, hay “grises” en el medio). Bulevares, plazas, parques, ciclo vías y apostar por sistemas de transporte público masivo es ir por lo primero, ampliar calles y avenidas, reducir veredas, ampliar parqueaderos para autos, va por lo segundo. Regular la convivencia ciudadana y fomentar culturas de paz va por lo primero, impunidad frente a infracciones va por lo segundo. Redistribuir la renta urbana y el plus valor que se genera por inversiones públicas y privadas y por decisiones administrativas va por lo primero, reducir impuestos y tasas va por lo segundo. Debatamos.

 

Bien por quienes ven en la bicicleta un medio de movilidad cotidiana y un símbolo de lucha, pero cuidado creamos que es lo único que se debe hacer. Resolver la movilidad, además del fomento de medios no motorizados, requiere la construcción de centralidades que reduzcan la necesidad y distancia de desplazamientos, poner límites a la expansión urbana, ampliar y mejorar el servicio de transporte público, y desincentivar el uso de vehículos privados, generando conciencia y dando opciones. Fomentar el derecho a la ciudad demanda lograr inclusión, equidad e igualdad, proteger los derechos de la naturaleza (que es el derecho a la vida de todos/as), mejorar las formas de producción, circulación y consumo de bienes y servicios, poniendo al ser humano sobre el capital. Es necesario fortalecer el ordenamiento territorial y la gestión del suelo, entendiendo que cada ciudad es parte de una red, mayor, de recursos naturales y servicios ambientales, asentamientos humanos, y de producción, circulación y consumo de bienes y servicios.

 

Es tiempo de construir ciudades sostenibles que apunten al Buen Vivir. ¡Otra ciudad es posible!

2012-04-30 09.18.22

Por: @andresmideros

 

La semana pasada se realizó el Foro Urbano Mundial en la vecina ciudad de Medellín, me lo perdí. Pero de alguna manera siento (o pretendo creer) que lo viví a través de varios/as compañeros/as que participaron, y que lo comparto con muchas personas a nivel global que lo comentaron antes, durante y después. “Ciudades para vivir” se leía en varios lugares del foro. Se habló de construir ciudades más equitativas, de sostenibilidad, de ordenamiento territorial, de movilidad no motorizada, del derecho a la ciudad!... aquí les dejo algunos vínculos.

 

Mientras tanto, en alguna latitud aún se escucha: “convención de noveleros/as … ¿qué es eso de usar bicicleta o bus, de no comprar bebidas en botella de plástico, de llevar su propia funda de tela al mercado, de creer que la ciudad es para la gente antes que para el negocio (ósea, sin negocio no hay gente), de pedir más espacio público, de exigir más y mejores ciclovías, de creer que los servicios básicos no se pueden privatizar? Noveleros! No entienden que el progreso está en el auto, que el bus es para que el/la empleado/a llegue a limpiar la casa, que el parque es más bonito si cobro para que entren, así de paso se evita que entre `gente rara´, que se debe bajar impuestos: ¿qué es eso del plusvalor y la renta urbana?... la tierra es mía!, que se debe reducir multas: pero al que se estacione frente a mi casa le pincho las llantas, si pone basura en mi puerta le doy dos patadas… `yo no me ahuevo…´”.

 

Por suerte, Ecuador estuvo presente en el Foro: el alcalde de Quito, la Asociación de Municipalidades Ecuatorianas, la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, y otros/as. Y no es para menos, hay una apuesta por la revolución urbana. Además, hay cambios trascendentales en varias ciudades del país. Por eso, por ejemplo, Quito ha sido ampliamente reconocida. Incluso, para sorpresa, la prensa privada ha llenado páginas, en los últimos días, con noticias positivas sobre la ciudad: sobre producción, áreas verdes, gestión de riesgos, revitalización del Centro Histórico, regeneración urbana, y también hay un resumen en un diario público aquí. Que bueno que lo hagan, pero durante los últimos cinco años construyeron un imaginario de oposición y crítica, ahora quieren generar calma, así se revelan los "medios" de comunicación como actores de manipulación de la opinión.

 

Claro, se sigue sin tomar en cuenta avances en la construcción de nuevas centralidades, la contenerización de basura, el proyecto de plantas de tratamiento de aguas residuales, la regulación de barrios, la construcción de ciclo vías y la implementación de la bici pública (BiciQ), el proceso de caja común para el transporte público, la repotenciación de corredores exclusivos (que nunca es suficiente) y el inicio de la construcción del Metro de Quito (que da solución integral y estructural), el asumir la competencia de control de tránsito (en diciembre de 2013), los programas de inclusión social como 60 y piquito, los programas de convivencia, cultura de paz, no a la discriminación y no al acoso en las calles, la construcción de bulevares, la regeneración de plazas, la ampliación de la red de parques metropolitanos, entre otros. Con limitaciones y pendientes, como en todo, Quito está en proceso de construcción de una ciudad para vivir, para Buen Vivir, para todos y todas, para la gente, una ciudad sostenible donde se busca garantizar el derecho a la ciudad.


Tanta novelería!

 

Pero cuidado, podemos estar peor, que nadie crea que la política pública "está comprada", hay mucho por hacer, profundizar y ampliar... si no se entiende y no se defiende, lo logrado, se puede retroceder. Hagamos de la "novelería" la acción de todos/as... el cámino está marcado. Diez años atrás ya se lo decía, ahora sabemos: otra ciudad es posible!