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Ciudades

Erradicar pobreza

OBSERVATORIO CIUDADANO

¿Y la erradicación de la pobreza?

Escrito por 22 Jun,2016

@andresmideros

 

La crisis económica 2015-2016, que es global, afecta de manera particular al Ecuador. La caída del precio del petróleo reduce los ingresos fiscales, y agrava problemas de liquidez que responden a condiciones estructurales de debilidad de balanza de pagos. Por su parte, la dolarización limita las respuestas de política monetaria frente a la devaluación de otras monedas. En ese contexto se reduce la actividad económica y caen el empleo, el ingreso y el consumo de lo hogares. En las previsiones existían riesgos de erupción del volcán Cotopaxi, y de impactos severos del Fenómeno del Niño. No fue así; pero el terremoto del 16 de abril que tuvo como principal afectación lo social, generó impactos que se reflejan en pérdidas económicas y daños costeados en alrededor de $ 3.344 millones de dólares. No es casualidad que los desastres naturales afecten a zonas de mayor concentración de pobreza.


La pobreza es multidimensional. Sin embargo, un objetivo mínimo es la erradicación de la pobreza extrema por ingresos. Aquella que indica que una persona no puede adquirir una canasta vital de alimentos ($ 1,57 al día; $ 47,22 al mes). El Ecuador se planteó erradicar este tipo de pobreza hasta el 2017. Más que una meta es un imperativo moral. Es el primer paso de cualquier régimen de bienestar que entiende la necesidad de desmercantilizar el bienestar y el trabajo, que comprende que los derechos (la vida digna, la igualdad de oportunidades) se debe garantizar vinculados a la ciudadanía y no por el éxito o fracaso en la economía de mercado. En Europa se entendió esto después de dos guerras mundiales, y en medio de la “guerra fría”. En Ecuador se lo estableció en la Constitución de Montecristi.


Ecuador venía en el camino correcto. El porcentaje de pobres extremos por ingreso frente a la población total se redujo de 16,45% en diciembre de 2007, a 7,65% en diciembre de 2014. En 2015 el cambio no fue estadísticamente significativo (8,45%). Este indicador depende del ingreso. Es decir del trabajo y de las transferencias monetarias. Lo primero es lo sostenible, lo segundo es evitar que el mercado produzca miseria, al tiempo que se fomenta la inclusión solucionando “trampas de pobreza” (hambre, enfermedad, poca educación, restricciones de liquidez, comportamientos de corto plazo por necesidad, etc).


Ante la crisis económica y la emergencia por el terremoto esta meta está en riesgo. La política pública debe defender el ingreso de los trabajadores; priorizar el empleo de la población pobre y vulnerable, mediante la preferencia de actores de las economías populares y solidarias para compras públicas y la reconstrucción; implementar proyectos públicos que empleen a población con vulnerabilidad económica, y damnificada por el terremoto, re-priorizando el gasto y la inversión pública y direccionando la privada; fortalecer las transferencias monetarias, como el BDH y bonos para damnificados, para garantizar ingreso/consumo, fomentar la inclusión económica, y mejorar su eficiencia.


Crisis y emergencia traen costos, estos debe cubrirlos primero el capital, no los seres humanos; y después quienes mejores condiciones tienen. También hay oportunidades, para actuar en dos grandes limitaciones para erradicar la pobreza: la estructura económica y la solidaridad. Hay que retomar la idea de pleno empleo digno, evitar mayores concentraciones de medios de producción y de ventas, que podrían justificarse ante la crisis o la emergencia; apostar decididamente por economías populares y solidarias, por la agricultura familiar y campesina, con innovación inclusiva, democratizando el acceso a tierra, agua, crédito, tecnología, cadenas de comercialización. Es necesario preguntarse con qué relaciones económicas queremos reconstruir las zonas afectadas, y salir de la crisis económica. Hay que pensar la solidaridad más allá de donaciones emergentes. Preguntarse porqué viajar a comprar en Colombia, y no en Manabí o Esmeraldas. Entender que todos debemos contribuir en función de nuestras posibilidades, y que la pobreza y la desigualdad hace daño a toda la sociedad. El pacto social no existe sin pactos fiscal y ambiental. La economía para el bienestar es un medio, no un fin.


De esto debe hablar el Gobierno, los candidatos para las próximas elecciones, pero sobre todo la sociedad. Ante la crisis y la emergencia, qué la política del diálogo se profundice.

 

Ver versión publicada en Diario El Telegarfo (16 de junio de 2016): http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/8/frente-a-la-crisis-y-el-terremoto-donde-queda-la-erradicacion-de-la-pobreza

Leído 1936 veces Modificado por última vez el 19 Jul,2016
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