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The lodge

Pais posible

PROPUESTAS QUE CONSTRUYEN

Andres Mideros

Andres Mideros

Por: @andresmideros

 

Saliendo del círculo de comodidad, esta reflexión va desde el conocimiento general, la intuición y desde mi historia de vida. Si hubiese vivido otra vida, quizá pensaría diferente. Después del cacao y del banano, el petróleo ha sido el motor del “desarrollo” ecuatoriano. En la historia económica nacional cada uno tiene su propio “boom”. Ahora se planifica el “boom” industrial y el de la innovación. Hasta se escriben libros. Esperemos que tanto ruido se concrete.

 

La visión de unos plantea aumentar el valor agregado, generar industria. Por otro lado, se dice que se busca pasar de una economía de recursos limitados a una de recursos ilimitados (i.e. el conocimiento). Unos entran en la lógica del capital industrial y dicen que usaremos “el extractivismo para salir del extractivismo”. Es decir, quieren explotar los recursos naturales para generar ese “sueño” industrial. Otros prefieren fomentar la innovación y la “economía social del conocimiento” (i.e. el conocimiento como bien público). Por su parte, en este escenario, las voces que defienden los derechos de la naturaleza y las que ponen como prioridad la erradicación de la pobreza cada día hablan más bajo. Otras voces, sensatas (en mi opinión), han dicho que “cambiar la matriz productiva es un medio, no un fin”. Seamos coherentes: ¡el fin es el Buen Vivir! Para lograrlo hay que erradicar la pobreza y lograr equilibrio y armonía con la naturaleza. Así que esperemos que esas voces recuperen espacio en la escena.

 

Si cambiar la matriz productiva es un medio ¿cuáles son los fines?. Algunas ideas: i) lograr pleno empleo (en condiciones de trabajo digno), ii) generar recursos para la provisión de “bienes superiores” (aquellos que garantizan derecho: agua, salud y educación, entre otros, y iii) garantizar la producción, circulación y consumo de bienes y servicios necesarios para satisfacer las necesidades de la población. Esto en un marco de respeto a los derechos de la naturaleza (que a la larga es el derecho a la vida de todos y todas), el logro de la inclusión y equidad social y el auspicio de la igualdad. En el camino es indispensable fomentar la inversión pública y privada, y generar nuevos pactos y alianzas público-privada-comunitarias, estableciendo con claridad el rol de cada economía (la pública, la privada y la popular y solidaria) y sin perder aquel principio de poner al ser humano sobre el capital. Cuidado, porque hay muchos riesgos.

 

Llegamos a las minas y el petróleo. Recursos que encontrándose en su estado “natural”, necesitan ser “extraídos” para poder ser utilizados. Hay varias preguntas que un ciudadano, experto o no en minas y petróleos, puede tener. ¿Qué recursos tenemos? ¿Cuánto? ¿Dónde están ubicados? Preguntas iniciales de diagnóstico que son fundamentales para entender el tema. Hay recursos que no amerita explotar y territorios donde no se lo debe hacer. En territorios ecológicos no se deben permitir minas, canteras ni pozos petroleros; ya sea por la fragilidad de los ecosistemas o por garantizar los derechos de pueblos y comunidades. En este punto es necesario consolidar pactos sociales, ambientales y fiscales, que se sostengan gracias a la construcción de poder popular.

 

Superadas estas preguntas, hay que saber que se quiere hacer con los recursos a “explotar”. Mal haríamos en extraer minerales para venderlos en el mercado internacional, peor hacer lingotes y salir a los mercados de especulación internacional. Esto sería matar a la “gallina de huevos de oro”, convirtiendo recursos naturales en liquidez de corto plazo. La explotación de recursos naturales (cuándo y dónde amerite) se debe realizar minimizando impactos (negativos) en el ambiente y pensando en largo plazo, es decir para satisfacer de manera sostenible las necesidades de la población. Se debe pensar en lograr insumos para fomentar la industria nacional (e.g. cobre para cables y tuberías); y pensar la industria nacional para la satisfacción de las necesidades nacionales. No se trata de extraer todo el oro (por decir un ejemplo) solo porque hay oro; no se trata de hacer industria para salir a vender y hacer ganancia (de capital).

 

Cambiar la matriz productiva tiene sentido únicamente si se la piensa para los seres humanos. El uso de recursos naturales debe hacerse pensando en el largo plazo: poniendo al ser humano (la gente) y a la naturaleza (la vida) sobre el capital. Es necesario construir planificación prospectiva para marcar el camino hacia el Ecuador del Buen Vivir. Es indispensable que la sociedad se involucre, para resolver las tensiones y contradicciones que existen.

Por: @andresmideros


[No/si] a la reelección indefinida, [no/si] a multas, [no/si] explotar el ITT, [no/si] despenalizar el aborto, [no/si] garantizar el matrimonio igualitario, [no/si] al dinero electrónico, [no/si] al uso de las reservas de oro, y así… El maniqueísmo nos invade. Queremos dar pasos gigantes como sociedad, queremos generar ciencia y tecnología, queremos construir poder popular, ser una sociedad que aprende (o aprendiente), soberana y digna, libre de pobreza y con nueva matriz productiva. Auspiciamos la igualdad, la no discriminación y la no violencia, pero no hemos aprendido a dialogar.


Muchas personas aún usan “el garrote”, el de palo y el de palabra, que no es lo mismo, pero da igual. Lo peor, muchos lo piden y lo aplauden. Claro, cuando no le toca a uno. No criticamos el abuso por el hecho o por el fondo (la idea) sino por quién lo hace y contra quién se lo hace. Incluso, cuando conviene, lo justificamos diciendo “los `otros´ también lo hacen”, o con cualquier complemento al popular “pero es que …”. Pequeño favor se hace a la causa (si hay alguna) cuando se es y se hace lo que se critica. Ningún favor se hace cuando la crítica no trae propuesta. Vale recordar que quienes nos “representan” actúan para ganar el aplauso y el voto, son lo que pedimos que sean, lo que les dejamos ser, reflejo de lo que somos o quisiéramos ser. No son más que eso, lo que les dejamos ser.


El maniqueísmo evita que dialoguemos y construyamos juntos. En el debate nos anulamos. “Es que es …”. Ponga usted la etiqueta política, religiosa, cultural o la que sea. De esa forma desconocemos nuestra heterogeneidad, y desvalorizamos la riqueza de la conversación entre diversos. Es más fácil hablar entre quienes pensamos igual (o similar), no hay riesgo, tampoco ganancia. Anulamos, también, el tema. “Esa no es la prioridad” ¿Cuál será?. Criticamos el abuso sin darnos cuenta que actuamos como “dictador” al reconocer solo el criterio de los “iguales”, al desvalorizar los temas que no nos interesan, al creernos dueños de la verdad e incluso del “sentido común”.


No somos siempre buenos, no somos siempre malos, somos humanos. Es necesario entender la complejidad de cada ser individual y socialmente, con sus incongruencias y contradicciones, y con su diversidad. Es indispensable consolidar pactos, para el presente y para el futuro, que permitan alcanzar la igualdad y la cohesión social. El peor de los escenarios es renunciar al diálogo, porque en ese caso se acaban las opciones, solo queda “si” o “no” ¿Quién ganará? ¿Cómo nos imponemos?


Con diálogo podemos construir, pensando en complejo, con matices. Con diálogo se pueden generar opciones intermedias, sin renunciar a principios ni objetivos. Por ejemplo, se puede ampliar el número de reelecciones, pero mejorando las normas y procedimientos para tener elecciones primarias e igualdad de oportunidades. Se puede dejar sin explotar el ITT, proponiendo opciones alternativas para financiar la erradicación de la pobreza. Con diálogo podríamos entender que despenalizar el aborto, no es apoyar el aborto, es hacer justicia (o evitar injusticia), y así …


Hay cosas en las que estamos de acuerdo: queremos paz y hay mucho por hacer. Para lograrlo necesitamos más y mejor diálogo. Si se quiere diálogo no se abandona una reunión o una sesión porque no se logra lo que uno quiere. Necesitamos convertirnos en una sociedad dialogante. Empecemos entonces, por escuchar, por dar la palabra al otro.

Por: @andresmideros

 

La erradicación de la pobreza se ha planteado como un imperativo categórico. La pobreza es multidimensional, incluso subjetiva en muchos casos. En términos de política pública lograr esta meta requiere identificar condiciones de pobreza (o privaciones), priorizarlas, territorializarlas, contextualizarlas (para que las respuestas sean pertinentes) y desarrollar e implementar estrategias.

 

Para erradicar la pobreza por ingresos hay que pensar la inclusión económica (generar capacidades y generar trabajo digno), cambiar la distribución primaria de la renta (aumentar el ingreso del trabajo, más rápido que el del capital), y consolidar un sistema de protección y seguridad social integral (incluyendo esquemas no-contributivos). Por su parte, el principal determinante de la pobreza por necesidades básicas insatisfechas es el acceso a agua segura y a servicios de saneamiento (gestión integral de desechos sólidos, aguas residuales y excretas). Esto es competencia de los GAD Municipales. Universalizar el acceso a agua segura y servicios de saneamiento se relaciona con el derecho al agua, al hábitat seguro y la vivienda digna, y afecta condiciones de salud (entre ellas, la desnutrición infantil). En definitiva es la vida digna, y quizá la prioridad que se debería establecer desde la sociedad.

 

Aquí dejo algunos datos:

 

Los servicios de agua y saneamiento es una de las dimensiones utilizadas en el indicador de pobreza por necesidades básicas insatisfechas (NBI). Otras dimensiones son: dependencia económica, calidad de vivienda, hacinamiento y asistencia a la escuela de niños y niñas. Un hogar es considerado pobre si se encuentra privado en una dimensión, y pobre extremo si la privación se da en dos o más dimensiones. El porcentaje de hogares en situación de pobreza por NBI cayó de 39,9% en diciembre de 2009 a 34,9% en diciembre de 2013. Quito y Cuenca son las ciudades con menor prevalencia de pobreza por NBI. A nivel regional, la mayor prevalencia de pobreza por NBI está en la costa, y la menor en la sierra.


Tabla 1: Pobreza por NBI (porcentaje de hogares)

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En lo referente a acceso a servicios de agua potable y alcantarillado se tiene que a nivel nacional el 63,0% de hogares cuenta con conexión a alcantarillado a diciembre de 2013 en comparación con el 57,6% a diciembre de 2009. Por su parte, la cobertura de agua por red pública aumentó, marginalmente, de 72,62% a 75,26%. Nuevamente, Quito y Cuenca son las ciudades con mayor cobertura, mientras que a nivel regional la Costa tiene la menor cobertura de alcantarillado y la Amazonía la menor en agua por red pública.

 

Tabla 2: Porcentaje de hogares con servicios de saneamiento

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A diciembre de 2013, un total de 1,5 millones de hogares no cuentan con alcantarillado, mientras que 1 millón de hogares no tiene acceso a agua por red pública. Utilizando costos referenciales se tiene que universalizar la cobertura de estos servicios costaría alrededor de USD 6.800 millones. El beneficio además de garantizar la vida digna y varios derechos del Buen Vivir, se reflejaría en la caída de la pobreza extrema por NBI al 4,3%. Erradicarla requiere un esfuerzo adicional en mejorar la calidad de materiales de vivienda. Por su parte la prevalencia de pobreza por NBI se reduciría en un 38%.

 

Tabla 3: Pobreza por NBI (porcentaje de hogares) – Simulación de cobertura universal de agua y alcantarillado

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Ahora algunas ideas para la reflexión:

 

  • Para alcanzar el objetivo de erradicar la pobreza extrema es necesario que los GAD Municipales prioricen en sus Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDyOT) proyectos de agua segura y saneamiento. En este punto, solo la exigencia de la ciudadanía puede lograr que las prioridades sean las adecuadas.
  • Es necesario un plan nacional que garantice la elaboración de estudios (pre-inversión) y el acceso a recursos. El financiamiento desde el Banco del Estado debe darse priorizando aquellos territorios con mayor necesidad, y no necesariamente aquellos con mayor “capacidad de pago”. Mucho se ha hecho, pero aún estamos lejos de cumplir la meta.
  • No se trata de proveer de tuberías, sino de agua segura y de servicios de eliminación de excretas y gestión integral de desechos sólidos y aguas residuales. Es necesario garantizar calidad e integralidad en los servicios, con pertinencia territorial. Es necesario implementar sistemas alternativos (e innovación) diferenciando zonas con poblaciones concentradas y aquellas dispersas, y ser pertinentes con el medio ambiente.
  • La sostenibilidad de estos servicios pasa por fomentar el consumo responsable. En el país desperdiciamos el agua. El agua es vida, hay que cuidarla. En parte, el problema es que se paga muy poco por estos servicios. Es indispensable que los GAD Municipales generen los mecanismos de cobro adecuados y establezcan tarifas que garanticen la sostenibilidad de los servicios con estándares de calidad al más alto nivel.
  • La prestación de servicios domiciliarios es competencia exclusiva de los GAD Municipales, pero el agua y el saneamiento requiere políticas nacionales, integrales, para la gestión de fuentes de agua, su distribución a distintos usos (e.g. consumo humano y producción) y el manejo de cuencas hídricas. Es necesario contar con una política nacional de agua y saneamiento elaborada con participación ciudadana y de manera conjunta entre GAD, SENAGUA, Ministerio de Ambiente, MAGAP, Ministerio de Salud y SENPLADES. Si bien hay competencias exclusivas, es indispensable la articulación entre niveles de gobierno, la intersectorialidad, y la coordinación público-privada-comunitaria.


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