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Pais posible

PROPUESTAS QUE CONSTRUYEN

Andres Mideros

Andres Mideros

Por @andresmideros

 

Los candidatos a la presidencia para el próximo 19 de febrero han estado en búsqueda de binomio y de alianzas; unos suman y otros pierden. En la agenda está la conformación de listas para la Asamblea Nacional, en eso se concretan las alianzas que han hecho la mayor parte de candidatos y en el caso de AP sus propias disputas internas. La prioridad está en cerrar listas y buscar “unidades” (para cerrar filas), dejando al margen el generar contenidos. En este escenario poco se ha dicho sobre propuesta concretas para el país; y vale señalar que los borradores de “programas de gobierno” que circulan no son una buena carta de presentación (hay que esperar a los programas oficiales para comentarlos).

 

Las estrategias “comunicacionales” parecen centrarse en “demostrar” cuál es la peor de las opciones, generando opinión de desprestigio (como que “los políticos” no estuvieran ya suficientemente desacreditados en el imaginario colectivo). Un mal que tenemos hace tiempo, que pretende reemplazar a la política por el marketing, al debate por la propaganda, al programa por las encuestas, y al discurso por el meme de Internet. Lejos estamos de recuperar a la política para discutir los grandes objetivos nacionales. El “consumismo” se está tomando las elecciones. Al marketing le conviene apelar a sentimientos maximalistas (todo bien, o todo mal), aprovechando que el voto no es racional. Poco se ha hecho para generar un voto reflexivo, y motivar el debate de ideas y la movilización social. Hay que superar el estado de debate de “ya ganamos, ya lo hicimos” y el de “todo mal, mejor todo lo contrario, si podemos vivir mejor”. Ambos discursos se han quedado vacíos.

 

¿Los binomios son un “disparo al pie”?

 

Las derechas cierran filas junto a la banca. El ex-banquero Guillermo Lasso apuesta a Andrés Páez (ex I.D.) dejando a Quito fuera de su papeleta (no es mayor problema, el problema es que lo había ofrecido), y mejora las opciones de subir apoyos al General Moncayo. En CREO, Lasso es caudillo con la propuesta en desmontarlo todo, cerrar la Senescyt, la Senplades, bajar impuestos, “libertad” de elegir entre seguridad social y seguros privados. Receta conocida de los años 80s y 90s. En alianzas ha logrado el apoyo de SUMA de Mauricio Rodas, a cambio del primer lugar en la lista de asambleístas (algo que la I.D. no quiso cederles, ya que es el puesto -merecido- de Wilma Andrade); también tiene el apoyo de Paúl Carrasco (otro ex I.D., que estaba en negociaciones previas con la “Unidad” de Jaime Nebot). Personas cercanas a Lasso han mostrado lo peor de las derechas: el miedo de que gobiernen los “muertos de hambre”, y la importancia de “una buena primera dama”. Por su parte, Cynthia Viteri se va quedando sola (ya le pasó en 2006) y bajando en encuestas; el último rompimiento de la “Unidad” de Jaime Nebot ha sido con Ramiro González (ex I.D.) y su movimiento AVANZA (que creó siendo ministro del Gobierno de A.P.). En propuestas se repite bajar impuestos. En binomio se acerca al sector bancario de la sierra, donde suenan Rodrigo Paz (ex D.P.) y Mauricio Pozo (ex Ministro de Lucio Gutierrez).

 

El General Moncayo ha mostrado habilidad para las alianzas. Sin ser miembro de la I.D. logró ser su candidato y sumar al Acuerdo Nacional por el Cambio (con ex MPD, unos de Pachakutik, ex Socialistas, ex Alianza País). No logró la alianza (que buscó) con SUMA y Mauricio Rodas (porque algo debía quedar en candidaturas para quienes formalmente son I.D). Consiguió el apoyo de Jimmy Jairala y su Centro Democrático (duro golpe para Alianza PAiS). El binomio lo propone Jairala: el banquero Mario Canessa (o su delegado). Las propuestas también las pone Jairala: bajar impuestos, la alianza del pacífico, negociar con el Banco Mundial, abrirse a la banca extranjera. Es tan amplió el abanico de alianzas que cualquier cosa podría salir de ahí. Al momento, con la declaración del General Moncayo de apoyar a cualquiera (es decir a Guillermo Lasso o Cynthia Viteri) en segunda vuelta, las propuestas de Jairala, un potencial binomio de la banca, la historia de gestión que tiene (junto a Andrés Vallejo de la I.D.) del Municipio de Quito vía Corporaciones y Empresas (“autónomas”) lo alejan de la idea de un programa “progresista”. En alianzas nunca es claro, pero la balanza de Moncayo se pone en derechas hasta el momento.

 

Lenín Moreno, candidato de Alianza PAiS (AP), tiene como binomio a Jorge Glas. El binomio es una apuesta de AP por la “unidad” interna, que frente a la tendencia de continuidad del proyecto de cambio que representa Moreno, representa la tendencia del continuismo. Y poco atrae a otros sectores progresistas, lo que coincide con una caída en las encuestas y por ende en la posibilidad de ganar en primera vuelta. Además, se han hecho públicos casos de corrupción como los de Petroecuador, y se posicionan en la opinión pública otras dudas vinculadas a la gestión de sectores estratégicos y de la comunicación, principalmente. En las alianzas se ha perdido el apoyo del Centro Democrático, y se mantienen movimientos indígenas de la sierra centro, algunos socialistas, el partido comunista y otras organizaciones dentro del Frente Unidos. A la fecha, no hay nuevas alianzas formales; si hay organizaciones sociales que desde afuera y más allá de AP se organizan para apoyar la candidatura de Lenín Moreno. La agenda del candidato se ha centrado en reuniones previamente organizadas para consolidar los apoyos internos. La principal apuesta ha sido marcar un nuevo estilo de Gobierno, abriendo diálogo con todos los sectores, reconociendo (y partiendo de) el cambio histórico que han significado los últimos diez años para el Ecuador, pero marcando distancia al señalar por ejemplo que hay cosas que mejorar. Como propuestas concretas ha planteado apoyo mediante financiamiento y asistencia técnica a emprendimientos juveniles, y universalizar la seguridad social para adultos mayores. Como en los otros casos, no se conocen detalles.

 

Hasta este 18 de noviembre se espera la inscripción formal de los binomios y las listas para asambleístas, así como la presentación de programas de gobierno. Es esto último lo que requiere mayor atención. El desempleo y la crisis económica es la principal preocupación de la ciudadanía. Sobre esto hay que dar claridades en los programas de gobierno: acceso a crédito, inversión privada, tratados comerciales, política fiscal (impuestos e incentivos), generación de empleo directo, derechos laborales, seguridad social. Las acciones en este frente marcarán las diferencias, sobre apostar por recetas neoliberales en favor de las grandes empresas (el capital), o por dar impulso a economías populares y solidarias y a una mejor (re)distribución de la riqueza. Pero también en otros aspectos, entre los que destacó al rol de la política social, y la visión frente a la garantía de derechos desde el Estado (salud, educación, vivienda, primera infancia, adultos mayores, juventudes, inclusión económica, seguridad social), y como articular la política social con la fiscal y la ambiental. Además, se debe aclarar la visión de sociedad que se propone y cómo trabajar en demandas legítimas de expansión de derechos y de igualdad (matrimonio igualitario, despenalización del aborto en casos de violación, igualdad de género, étnica y de discapacidades). Y finalmente, la posición frente a la corrupción. La ética, la fiscalización y la lucha contra la corrupción (en todos los niveles públicos y privados) deben estar más allá de cualquier pacto, no es algo negociable.

Por @andresmideros

 

El próximo 19 de febrero se elegirá nuevo Presidente de la República, así como asambleístas para el poder legislativo. Toma relevancia la elección presidencial toda vez que será el término de un ciclo de 10 años liderado por Rafael Correa Delgado. Esta semana marca un primer hito hacia las elecciones. El tiempo de las definiciones internas de movimientos y partidos, así como de sus alianzas y pactos. Como está organizado el proceso democrático electoral, lo primero que se debe lograr es ser candidato, después ganar las elecciones, y finalmente gobernar. Cada momento tiene lógicas, disputas y tensiones particulares. En todos se van definiendo los programas, y los apoyos.


De las candidaturas de Dalo Bucaram (por Fuerza Ecuador, el “nuevo” PRE) y de Washington Pesantez (por Unión Ecuatoriana) no hay mucho que decir, candidatos de ambiciones personales con bajo apoyo según las encuestas. Está pendiente el resultado de las conversaciones entre Álvaro Noboa (de Adelante Ecuatoriano Adelante, el “nuevo” PRIAN, y ex candidato del PRE) y el derrocado Lucio Gutierrez (del Partido Sociedad Patriótica, PSP), que pueden caer en una “nueva” candidatura de ambición personal, o apoyar a las candidaturas de derechas. También pendiente la definición de Centro Democrático (de Jimmy Jairala) de ir con candidato propio por el centro del espacio político, apoyar a la Lenín Moreno desde el Frente Unidos, o apoyar a otro candidato (difícilmente a Chyntia Viteri o Guillermo Lasso). Sin duda un interesante aliado para cualquiera.


Entre quienes tienen opciones. Por derechas Guillermo Lasso (candidato por CREO, ex banquero, y ex Ministro de Jamil Mahuad) es segundo en las encuestas, con un discurso de desmontar todo lo hecho durante el gobierno de Rafael Correa, es el extremo que quiere cambiarlo todo, porque todo está mal, y viene a refundar la patria. Es quizá la mejor opción electoral para las derechas (aunque ni Nebot ni las derechas de la sierra llegan a acuerdos con él; por algo será, se conocen) y seguro tendrá un bloque importante en la Asamblea Nacional, suficiente para negociar con poderes económicos. Sin embargo, la mejor opción para las derechas convencidas es Cynthia Viteri (bajo la tutela de Jaime Nebot, y la sombra de León Febres Cordero) trae de vuelta al Partido Social Cristiano; y Nebot la hace candidata por “La Unidad” recordándonos la política de palos y golpes, junto a sus nuevos aliados de AVANZA (de Ramiro Gonzaléz, ex ID y ex Presidente del IESS durante el actual Gobierno) y del Movimiento Concertación (de César Montufar). Si se da segunda vuelta, lo más seguro es que a Lenín Moreno le toque competir contra un candidato de derechas (Lasso con más opción al momento). Que ganen las derechas es peligroso para continuar el cambio hacia el progresismo, pensemos en Argentina. Sin duda las derechas (entre CREO, PSC y sus aliados) lograrán un bloque importante en la Asamblea, peligroso también para mantener políticas progresistas, pensemos en Brasil.

 

Por la ambigüedad del centro, Paco Moncayo consolida su estrategia desde el “Acuerdo Nacional por el Cambio”. Logró la candidatura por la “nueva” Izquierda Democrática (ID), después de que Jefferson Pérez dejó de ser opción, Paúl Carrasco se derechizó, y María Paula Romo (“nueva” afiliada de la ID, superando el febres-borjismo que se criticó en el pasado) no tuvo los apoyos necesarios. Moncayo con la ID bajo el brazo (a la cual nunca se ha afiliado), y caminando junto a Wilma Andrade, logró los apoyos de Lourdes Tibán (precandidata por Pachakutik) y Lenín Hurtado (precandidato por el Movimiento Popular Democrático, MPD). Se podría decir que así se le fue lo “nueva” a la ID, pero mejoró sus opciones. Se espera el resultado de sus negociaciones con SUMA de Mauricio Rodas y Guillermo Celi, para saber si mejora opciones cediendo lo de “izquierda”, o no. En todo caso Moncayo está escogiendo quienes se suben a su camioneta. Enrique Ayala Mora y Mery Zamora también están, entre otros/as.

 

Por su parte, Alianza PAiS (AP) confirmó lo evidente, la razón no pide fuerza: Lenín Moreno como candidato a la presidencia. No sólo porque lidera las preferencias ciudadana y las encuestas, sino además porque cuenta con el mayor liderazgo, después de Rafael Correa, del movimiento político al que representa. Un movimiento (nunca partido) que ha pasado por un momento de intensa (para muchos/as molesta) disputa interna (sin debates explícitos, ni públicos) para pensarse más allá de Rafael Correa (sujeto histórico de cambio), y de diez años en el Gobierno. AP es un movimiento que aglutina diversas tendencias, y debe partir por reconocerse como tal para que las disputas sean menos molestas, con más debates y más abiertos. Eso permitiría incluir. Lenín Moreno planteó su regreso al país y aceptó la candidatura con “la mano tendida” para dialogar con todos los sectores (de la sociedad) en función de los grandes objetivos nacionales, reconociendo el cambio logrado en los últimos años así como la necesidad de profundizarlo y de dar paso a correcciones que sean necesarias. Se plantea así un candidato que representa a los sectores más progresistas. El binomio, también sin sorpresas, se confirma en Jorge Glass. De esta manera AP apuesta a un acuerdo interno de unidad para ser "más fuertes". Se pretende así consolidar el “voto duro” de AP (El Presidente indicó que es del 38%, que con buena campaña da para ganar en primera vuelta). Parece que hasta el momento se ha visto para adentro, para definir binomio. Falta oficializar las listas para la Asamblea Nacional, y de esa manera los equilibrios de las tendencias. Es momento de mirar hacia afuera para ganar las elecciones, con claridad en las expectativas y demandas de la ciudadanía; y sabiendo que la conformación del binomio y de las listas de asambleístas traerá tanto beneficios como costos, y que en ningún caso el “voto duro” es suficiente para ganar. Se debe incluir, y tener claro a quienes se quiere incluir. Asumir que es a las derechas a quienes se debe vencer, no por PAiS sino por el país.

 

Finalmente, los ausentes en la definición de candidaturas han sido las organizaciones sociales. Si se prefiere, la sociedad organizada más allá de movimientos y partidos. Son la base del poder popular y la democracia radical. Es entender la democracia más allá de elecciones, y lo público más allá de lo Estatal. La democracia netamente representativa está agotada, y los movimientos y partidos en ningún caso sustituyen a la organización autónoma de ciudadanos y ciudadanas. No se puede profundizar un proceso de cambio progresista negando la importancia de la organización social. Los siguientes momentos (ganar las elecciones y conformar gobierno) dependerán en gran medida de cómo se mira a estos sectores. La “mano tendida al diálogo” de Lenín Moreno, su capacidad de hablar sin tecnicismos y bajo el sol, con la camisa blanca, y su compromiso con la inclusión da esperanza.

Por @andresmideros

 

El 4 de agosto fue el día mundial por la lactancia materna. Así que robando ideas de algunos lados recupero y actualizo un escrito del pasado 8 de marzo. La lucha por la igualdad es de todos los días. Y es que hay muchos temas pendientes de resolver, que han hecho del machismo un factor de violencia, desigualdad y pobreza. Sin desconocer que existen múltiples factores estructurales en esta temática, quiero centrarme en uno: el trabajo y el empleo.

Empezando con la lactancia materna. Dos aristas (robadas de aquí): la promoción y la condición. Es necesaria la promoción sobre la importancia de la lactancia materna para el desarrollo infantil, la información (aquí y aquí) genera conciencia (eso ya es de cada quién). Pero del dicho al hecho, hay mucho trecho. Es vital generar condiciones para que esto pase. Por un lado, garantizar que las madres trabajadoras puedan realmente destinar el tiempo necesario para la lactancia, que se cuente con espacios adecuados en lugares de trabajo, que el permiso de lactancia dure el tiempo que debe durar la lactancia exclusiva, entre otros elementos que requieren que pongamos a la vida por sobre el capital. Y por otro lado (robando de acá), hay que erradicar la discriminación y violencia que sufren a diario miles de mujeres por dar de lactar en público, como si fuera (aquello que tanto se promociona) el mayor atentado a las buenas costumbres, de una sociedad que no logra romper con el machismo, el curuchupismo, y de hecho la doble moral.

En otro tema, es fundamental partir del reconocimiento del trabajo de cuidado (en su mayoría no remunerado) que se vincula con la atención a niños y niñas, adultos mayores, personas con discapacidad. Son actividades que sostienen la reproducción de la vida, olvidadas por el sistema capitalista que confunde el fin de la economía en la acumulación de riqueza monetaria, en lugar de la satisfacción de necesidades y la dignidad humana. De esta manera se oculta la desigualdad, ya que estas actividades se concentran mayoritariamente en mujeres. De acuerdo a la encuesta de uso del tiempo del año 2012 se observa que las mujeres dedican semanalmente, en promedio, 31 horas y 40 minutos a estas actividades, frente a 9 horas y 9 minutos de los hombres. No se puede regular el trabajo y el empleo sin enfrentar estas realidades, que generan desigualdades en el uso del tiempo, la independencia económica, y en última instancia en la libertad de “ser” y “hacer” de las mujeres. Algo inconcebible en el siglo XXI, y peor aún en una sociedad que pretende construir el Buen Vivir.

Estas realidades se expresan también en el llamado “mercado laboral” (ahí donde se vende la fuerza de trabajo por un salario, y el ser humano se convierte en mercancía -factor de producción). A diciembre de 2015, el empleo adecuado en el caso de mujeres alcanzó el 36,9%, y el desempleo el 6,1%; en comparación al 53,1% y 3,9% en el caso de hombres. El ingreso de los hombres es entre 1,1 y 2,2 veces el de las mujeres, según el sector económico en que se ocupan. Entre los determinantes de esta desigualdad, uno es el “poder” de hombres y mujeres en las relaciones laborales. Si por costumbre social e incluso por lo que establece la Ley la mujer podría en algún momento optar por la maternidad o el cuidado de otras personas, no es de extrañar que el empleador tenga una preferencia a ofrecer mejor empleo y mayor salario a un hombre, con las mismas capacidades. Eso hay que cambiar.

¿Qué hacer? Además de y relacionado a lo indicado en relación a la lactancia materna, es necesario igualar la licencia de paternidad con la de maternidad, así como el permiso para la alimentación y cuidado del hijo o hija. De esta manera se rompen los roles que impone el machismo, se democratiza el tiempo, y se igualan las condiciones laborales. Es importante que estas licencias sean con remuneración para no llegar a la disyuntiva de elegir entre el cuidado y la capacidad de generar ingresos. El cuidado así como el trabajo, son derechos, y no un privilegio o lujo de pocos.

Propuestas hay. Lo más díficil es el cambio cultural.

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