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PROPUESTAS QUE CONSTRUYEN

Andres Mideros

Andres Mideros

Elecciones 2017

21 Feb,2017

Por @andresmideros

 

La elección de Presidente de la República que se dio el pasado 19 de febrero marca un hito en la historia política del Ecuador. Después de años de inestabilidad política y económica, en 2007 llegó a la Presidencia el economista Rafael Correa Delgado, quien ha sido la figura indiscutible de la última década en el Ecuador, y forma parte de los gobiernos progresistas en la región. La ausencia de Correa en la papeleta electoral genera de por si un cambio significativo en la política nacional. A eso se suma, que la elección se da en un contexto de recesión económica generada por la crisis económica internacional, la caída del precio del petróleo, y la apreciación del dólar, lo que afecta la balanza de pagos ecuatoriana, de manera particular por ser una economía dolarizada. Además, se da en medio de denuncias de corrupción varias de ellas vinculadas a contratos con la Constructora Odebrecht. Un cuarto factor, es la buscada de recuperar el poder político por parte de tendencias conservadoras en toda la región.

 

No es de sorprender entonces que la oposición se haya aglutinado alrededor de candidaturas que representan a sectores conservadores. Los dos candidatos con mayores posibilidades fueron el ex banquero Guillermo Lasso, y la representante del Partido Social Cristiano, vinculado a las cámaras de comercio, Cynthia Viteri. Aprovechando el contexto señalado, su campaña se basó en el desprestigio al actual Gobierno, y a establecer medidas de la vieja receta neoliberal que toman nuevos tintes demagógicos incluyendo: eliminación de impuestos, reducción del tamaño del Estado, flexibilización laboral, e incluso privatización de servicios públicos. Por su parte, el candidato oficialista, el ex vicepresidente Lenin Moreno, ha planteado la campaña desde generar continuidad a los logros de la llamada “Revolución Ciudadana” (reducción del desempleo, construcción de infraestructura, carreteras, puertos, aeropuertos, centrales hidroeléctricas, proyectos multipropósitos de agua para riego y control de inundaciones, reducción del desempleo y la desigualdad, aumento del salario básico, duplicación de la cobertura de la seguridad social, universalización de la educación básica, reducción de la pobreza en más 1,9 millones de persona, entre otros). Pero planteando un cambio de estilo en cuanto a ampliar espacios de diálogo, brindar incentivos al empleo juvenil, hacer "una cirugia mayor" a la corrupción y dar prioridad a políticas de protección social enfocadas en la primera infancia, adultos mayores, personas con discapacidad, reducción del déficit de vivienda, y erradicación de la pobreza extrema. Ninguna candidatura ha dejado de lado la generación de empleo, las diferencias se dan en los modelos a seguir.

 

A la fecha, con el 91,1% de las actas de juntas electorales escrutadas el candidato Lenin Moreno gana la primera vuelta con el 39,07% de los votos válidos, seguido por el ex banquero Guillermo Lasso con el 28,42% de los votos. Una diferencia cercana a un millón de votos válidos (en un universo de 12,8 millones de electores). De esta manera cumple el primero de dos requisitos para ganar la elección presidencial, el tener una ventaja de más del 10% de votos válidos. Sin embargo, parece que no se alcanzará el segundo requisito que es el de tener el 40% de votos válidos. La elección además incluye a la Asamblea Nacional donde el partido oficialista, Alianza PAIS, alcanzaría la mayoría de escaños, y una consulta popular promovida por el actual presidente para prohibir que personas que tengan cuentas en paraísos fiscales (como es el caso del candidato Lasso) puedan ejercer cargos públicos. En la que con el 55,8% de actas contabilizada, gana la propuesta con el 54,49% de los votos válidos. De esta manera se constituye un triunfo de la candidatura de Moreno, del movimiento Alianza PAIS y del Presidente Correa.

 

Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral ha indicado que los resultados oficiales se tendrán en los próximos días. Existe una aparente demora en la contabilización de actas debido a impugnaciones realizadas por los diferentes partidos políticos, así como a inconsistencias de algunas actas especialmente provenientes de zonas rurales, donde triunfa el candidato Moreno. En este escenario la candidata Viteri anticipó su apoyo a Guillermo Lasso, y este ha llamado a manifestaciones en las afueras del Consejo Nacional Electoral, cercando el lugar siguiendo el estilo de las derechas regionales, e intentando posicionar la idea de que en el caso que se llegue al 40% de votos válidos a favor de Moreno se trataría de fraude electoral. Manifestaciones que auspiciadas por el candidato vicepresidencial de Lasso, Andrés Paéz, ya han generado actos de violencia.

 

En el caso de que Lenín Moreno logre el 40% de votos válidos y gane la presidencia sin ir a segunda vuelta deberá enfrentar un escenario de división política y social. En caso de ir a segunda vuelta contra el candidato Lasso requerirá del apoyo de sectores de la población desencantados con el proceso político de la “Revolución Ciudadana” para poder alcanzar la mayoría de votos. Mientras la oposición simplifica las cifras al señalar que todos quienes no votaron por Moreno están en contra de él, y vacía la idea de cambio en una campaña sin política (propuesta, debate, ideología) dónde prevalece la “guerra de memes” y la estrategia del escándalo para ganar quitando votos.

 

Quien quiera ganar la elección y legitimar el triunfo, ya sea en primera o segunda vuelta, deberá tener la capacidad de conectar con la ciudadanía. En ese escenario Guillermo Lasso tiene límites, ya que no logra conectar con los sectores populares, por su agenda neoliberal, su falta de carisma, porque se lo recuerda por su responsabilidad en la crisis financiera de 1999, y por el rechazo a su candidato a la vicepresidencia Andrés Paéz quién está vinculado a denuncias de corrupción, así como a la promoción de manifestaciones violentas. Su fuerte sería aglutinar el voto de rechazo al actual gobierno. Por su parte, la ventaja la tiene Lenín Moreno si brinda señales contundentes para concretar la voluntad que ha expresado de enfrentar las denuncias de corrupción (incluyendo a las que involucran a su candidato a la vicepresidencia Jorge Glas) y logre acercarse a sectores que anteriormente se alejaron del actual gobierno, y demandan cambios, recuperando agendas progresistas de organizaciones sociales, derechos de la naturaleza, derechos sexuales y reproductivos, igualdad de género, economía popular y solidaria, pueblos y nacionalidades indígenas, montubios y afroecuatorianos, pero además planteando un pacto claro con sectores productivos, comerciales e industriales, para gobernar un país diverso.


Ver versión actualizada publicada en Kafeina.tv (2 de marzo de 2017): http://www.kafeina.tv/segunda-vuelta-esta-juego/

Por @andresmideros

 

En la campaña electoral se ha vaciado a la política. El debate de ideas, ideologías y programas es reemplazado por propaganda y “guerra de memes”. Los mensajes se simplifican y las mentiras logran impunidad. No es de sorprender que los debates entre candidatos no generen ningún efecto. Entonces, es fundamental dar un espacio para reflexionar con un poco más detalle sobre las propuestas y falacias que se presentan en la contienda electoral. La decisión que tomaremos en las urnas el domingo de 19 de febrero es transcendental para toda la sociedad. A la larga, la improvisación hace daño.

 

La campaña del escándalo, que no es otra cosa que espectáculos montados para ganar quitando votos, no ayudan a solucionar los problemas que pretenden denunciar. Así se deja huérfana a la demanda que se hace de “cero tolerancia” a la corrupción, de fiscalizar el uso de las rentas del petróleo desde el “boom” que se dio en 1972 y hasta la actualidad, pero además de los contratos de infraestructura y gestión de sectores estratégicos desde los años 70s, así como de otros males vinculados como la evasión fiscal, la “sucretización de la deuda” y el salvataje bancario; porque en todo eso se perdieron recursos para mejorar la calidad de vida en el Ecuador. La corrupción en todas sus manifestaciones frena el desarrollo, pero como estrategia de propaganda electoral hace más daño que beneficio. Cambiar por cambiar no ha sido y no será la solución.

 

La principal preocupación de la ciudadanía se centra en la economía y el empleo. En el trasfondo está el debate, sin consensos, sobre los roles del Estado, el mercado y la sociedad. Los candidatos de oposición plantean sus posturas económicas y de empleo dejando de lado a la sociedad. No proponen ninguna política social. Piensan un modelo donde manda el mercado, la gran empresa privada (y sus Cámaras) y la banca. No es de sorprender ya que representan a esos sectores. Su propuesta no es nueva, fue predominante desde el retorno a la democracia con los gobiernos de Osvaldo Hurtado, León Febres Cordero, Rodrigo Borja, Sixto Durán Ballén, Jamil Mahuad y Lucio Gutierrez. Un “modelo empresarial” de desarrollo. Hay que preguntarse: ¿cuáles fueron los logros de estos gobiernos?, o cómo en algún momento se preguntó, y parece que ya se olvidó: ¿Quién jodió al país?

 

No es menor, porque la historia importa, recordar la “sucretización” de la deuda, la represión y los desaparecidos, la privatización de empresas públicas e incluso el intento de privatizar al IESS, la desregularización de la banca, la Ley de Garantía de Depósitos y el salvataje bancario, las cartas de intención firmadas con el FMI. Recordar, para comparar distintas crisis económicas, que para 1999 más de la mitad de ecuatorianos eran pobres. Eso pasa cuándo se cree que la economía se separa de la sociedad, y que el mercado puede actuar en impunidad.

 

El eje de las propuestas de oposición es la generación de “un millón de empleos”, la “eliminación de impuestos”, y la “privatización” de servicios públicos como la salud (mediante una “zona franca” señala la propuesta). La receta es la que se promovía a través del “Consenso de Washington” en los años 80s y 90s. Se parte de suponer que el incentivo para producir es la maximización de las ganancias (así enseñaban en las facultades de economía), dejando de lado el fin último que es la satisfacción de necesidades humanas y la reproducción de la vida. En esta lógica se plantea que reducir impuestos amplía el margen de ganancias y entonces atrae mayores inversiones, y con ellas se genera empleo. No importa que la reducción de impuestos significa menos recursos públicos (más de USD 3.000 millones según la propuesta) y que la reducción beneficia más a quienes más tienen (aumentando la, ya elevada, desigualdad). Los impuestos son ingresos permanentes del Estado (no financian inversiones, sino gasto corriente) que deberán ajustarse en menos servicios de salud, educación, seguridad, bienestar social que a la larga deberá pagar la ciudadanía, comprándolos al sector privado. Eso sin contar la destrucción de empleos en esos sectores. Es decir menor bienestar general, por buscar mayor rentabilidad empresarial. De la mano, y así lo plantea la oposición, viene la flexibilización laboral. Nuevamente, se deja de lado al ser humano al considerarlo un insumo más en el proceso productivo. Entonces, la empresa debe poder contratar y despedir trabajadores libremente, como si se tratara del alquiler de una maquinaria. El ambiente, en el olvido, es otro factor de producción; lo ideal es reducir costos. Por su lado, las privatizaciones asumen que el mercado es eficiente para proveer la salud y la educación, al evitar costos innecesarios y generar ganancias. El resultado es servicios diferenciados de acuerdo a la capacidad de pago de cada persona, y entonces servicios “pobres” para “pobres”.

 

El problema puede no ser de mala fe. Las propuestas responden a los intereses que representan los candidatos: empresarios y banqueros. Las propuestas responden a una visión de la economía que se centra en un modelo de producir para acumular ganancias, y que se desmarca del desarrollo social (lo deja a la caridad). Se olvida que a todos nos conviene que a todos nos vaya bien, no sólo a unos pocos. La alternativa es un modelo que logre unir la economía y la sociedad, encontrándolas en el trabajo digno. Para esto es fundamental seguir generando capacidades, y usarlas, que el Estado invierta en vivienda digna, en salud y educación, en desarrollo infantil, en seguridad, en la garantía de servicios básicos, en seguridad social, en erradicar la pobreza extrema, en infraestructura productiva, en crédito, en ciencia y tecnología, que los incentivos productivos se centren en el empleo y el emprendimiento de jóvenes y organizaciones de la economía popular y solidaria. Así se permite que la economía se desarrolle, con mayores capacidades, con emprendimiento, con mayor consumo, con responsabilidad ambiental, con justicia social. Es necesario generar círculos virtuosos entre la economía y el desarrollo social, y para ello hay que superar las visiones que se centran en la búsqueda de ganancias de corto plazo, cuyo costo es la pobreza y la degradación ambiental. Vale reflexionar, aprender de la historia, y superar la propaganda antes de ir a votar.

 

Ver versión publicada en Kafeina.tv (14 de febrero de 2017): http://www.kafeina.tv/empleo-economia-sociedad/

Por @andresmideros

 

Los candidatos a la presidencia para el próximo 19 de febrero han estado en búsqueda de binomio y de alianzas; unos suman y otros pierden. En la agenda está la conformación de listas para la Asamblea Nacional, en eso se concretan las alianzas que han hecho la mayor parte de candidatos y en el caso de AP sus propias disputas internas. La prioridad está en cerrar listas y buscar “unidades” (para cerrar filas), dejando al margen el generar contenidos. En este escenario poco se ha dicho sobre propuesta concretas para el país; y vale señalar que los borradores de “programas de gobierno” que circulan no son una buena carta de presentación (hay que esperar a los programas oficiales para comentarlos).

 

Las estrategias “comunicacionales” parecen centrarse en “demostrar” cuál es la peor de las opciones, generando opinión de desprestigio (como que “los políticos” no estuvieran ya suficientemente desacreditados en el imaginario colectivo). Un mal que tenemos hace tiempo, que pretende reemplazar a la política por el marketing, al debate por la propaganda, al programa por las encuestas, y al discurso por el meme de Internet. Lejos estamos de recuperar a la política para discutir los grandes objetivos nacionales. El “consumismo” se está tomando las elecciones. Al marketing le conviene apelar a sentimientos maximalistas (todo bien, o todo mal), aprovechando que el voto no es racional. Poco se ha hecho para generar un voto reflexivo, y motivar el debate de ideas y la movilización social. Hay que superar el estado de debate de “ya ganamos, ya lo hicimos” y el de “todo mal, mejor todo lo contrario, si podemos vivir mejor”. Ambos discursos se han quedado vacíos.

 

¿Los binomios son un “disparo al pie”?

 

Las derechas cierran filas junto a la banca. El ex-banquero Guillermo Lasso apuesta a Andrés Páez (ex I.D.) dejando a Quito fuera de su papeleta (no es mayor problema, el problema es que lo había ofrecido), y mejora las opciones de subir apoyos al General Moncayo. En CREO, Lasso es caudillo con la propuesta en desmontarlo todo, cerrar la Senescyt, la Senplades, bajar impuestos, “libertad” de elegir entre seguridad social y seguros privados. Receta conocida de los años 80s y 90s. En alianzas ha logrado el apoyo de SUMA de Mauricio Rodas, a cambio del primer lugar en la lista de asambleístas (algo que la I.D. no quiso cederles, ya que es el puesto -merecido- de Wilma Andrade); también tiene el apoyo de Paúl Carrasco (otro ex I.D., que estaba en negociaciones previas con la “Unidad” de Jaime Nebot). Personas cercanas a Lasso han mostrado lo peor de las derechas: el miedo de que gobiernen los “muertos de hambre”, y la importancia de “una buena primera dama”. Por su parte, Cynthia Viteri se va quedando sola (ya le pasó en 2006) y bajando en encuestas; el último rompimiento de la “Unidad” de Jaime Nebot ha sido con Ramiro González (ex I.D.) y su movimiento AVANZA (que creó siendo ministro del Gobierno de A.P.). En propuestas se repite bajar impuestos. En binomio se acerca al sector bancario de la sierra, donde suenan Rodrigo Paz (ex D.P.) y Mauricio Pozo (ex Ministro de Lucio Gutierrez).

 

El General Moncayo ha mostrado habilidad para las alianzas. Sin ser miembro de la I.D. logró ser su candidato y sumar al Acuerdo Nacional por el Cambio (con ex MPD, unos de Pachakutik, ex Socialistas, ex Alianza País). No logró la alianza (que buscó) con SUMA y Mauricio Rodas (porque algo debía quedar en candidaturas para quienes formalmente son I.D). Consiguió el apoyo de Jimmy Jairala y su Centro Democrático (duro golpe para Alianza PAiS). El binomio lo propone Jairala: el banquero Mario Canessa (o su delegado). Las propuestas también las pone Jairala: bajar impuestos, la alianza del pacífico, negociar con el Banco Mundial, abrirse a la banca extranjera. Es tan amplió el abanico de alianzas que cualquier cosa podría salir de ahí. Al momento, con la declaración del General Moncayo de apoyar a cualquiera (es decir a Guillermo Lasso o Cynthia Viteri) en segunda vuelta, las propuestas de Jairala, un potencial binomio de la banca, la historia de gestión que tiene (junto a Andrés Vallejo de la I.D.) del Municipio de Quito vía Corporaciones y Empresas (“autónomas”) lo alejan de la idea de un programa “progresista”. En alianzas nunca es claro, pero la balanza de Moncayo se pone en derechas hasta el momento.

 

Lenín Moreno, candidato de Alianza PAiS (AP), tiene como binomio a Jorge Glas. El binomio es una apuesta de AP por la “unidad” interna, que frente a la tendencia de continuidad del proyecto de cambio que representa Moreno, representa la tendencia del continuismo. Y poco atrae a otros sectores progresistas, lo que coincide con una caída en las encuestas y por ende en la posibilidad de ganar en primera vuelta. Además, se han hecho públicos casos de corrupción como los de Petroecuador, y se posicionan en la opinión pública otras dudas vinculadas a la gestión de sectores estratégicos y de la comunicación, principalmente. En las alianzas se ha perdido el apoyo del Centro Democrático, y se mantienen movimientos indígenas de la sierra centro, algunos socialistas, el partido comunista y otras organizaciones dentro del Frente Unidos. A la fecha, no hay nuevas alianzas formales; si hay organizaciones sociales que desde afuera y más allá de AP se organizan para apoyar la candidatura de Lenín Moreno. La agenda del candidato se ha centrado en reuniones previamente organizadas para consolidar los apoyos internos. La principal apuesta ha sido marcar un nuevo estilo de Gobierno, abriendo diálogo con todos los sectores, reconociendo (y partiendo de) el cambio histórico que han significado los últimos diez años para el Ecuador, pero marcando distancia al señalar por ejemplo que hay cosas que mejorar. Como propuestas concretas ha planteado apoyo mediante financiamiento y asistencia técnica a emprendimientos juveniles, y universalizar la seguridad social para adultos mayores. Como en los otros casos, no se conocen detalles.

 

Hasta este 18 de noviembre se espera la inscripción formal de los binomios y las listas para asambleístas, así como la presentación de programas de gobierno. Es esto último lo que requiere mayor atención. El desempleo y la crisis económica es la principal preocupación de la ciudadanía. Sobre esto hay que dar claridades en los programas de gobierno: acceso a crédito, inversión privada, tratados comerciales, política fiscal (impuestos e incentivos), generación de empleo directo, derechos laborales, seguridad social. Las acciones en este frente marcarán las diferencias, sobre apostar por recetas neoliberales en favor de las grandes empresas (el capital), o por dar impulso a economías populares y solidarias y a una mejor (re)distribución de la riqueza. Pero también en otros aspectos, entre los que destacó al rol de la política social, y la visión frente a la garantía de derechos desde el Estado (salud, educación, vivienda, primera infancia, adultos mayores, juventudes, inclusión económica, seguridad social), y como articular la política social con la fiscal y la ambiental. Además, se debe aclarar la visión de sociedad que se propone y cómo trabajar en demandas legítimas de expansión de derechos y de igualdad (matrimonio igualitario, despenalización del aborto en casos de violación, igualdad de género, étnica y de discapacidades). Y finalmente, la posición frente a la corrupción. La ética, la fiscalización y la lucha contra la corrupción (en todos los niveles públicos y privados) deben estar más allá de cualquier pacto, no es algo negociable.

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