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Pais posible

PROPUESTAS QUE CONSTRUYEN

Andres Mideros

Andres Mideros

Por @andresmideros

 

El próximo 19 de febrero se elegirá nuevo Presidente de la República, así como asambleístas para el poder legislativo. Toma relevancia la elección presidencial toda vez que será el término de un ciclo de 10 años liderado por Rafael Correa Delgado. Esta semana marca un primer hito hacia las elecciones. El tiempo de las definiciones internas de movimientos y partidos, así como de sus alianzas y pactos. Como está organizado el proceso democrático electoral, lo primero que se debe lograr es ser candidato, después ganar las elecciones, y finalmente gobernar. Cada momento tiene lógicas, disputas y tensiones particulares. En todos se van definiendo los programas, y los apoyos.


De las candidaturas de Dalo Bucaram (por Fuerza Ecuador, el “nuevo” PRE) y de Washington Pesantez (por Unión Ecuatoriana) no hay mucho que decir, candidatos de ambiciones personales con bajo apoyo según las encuestas. Está pendiente el resultado de las conversaciones entre Álvaro Noboa (de Adelante Ecuatoriano Adelante, el “nuevo” PRIAN, y ex candidato del PRE) y el derrocado Lucio Gutierrez (del Partido Sociedad Patriótica, PSP), que pueden caer en una “nueva” candidatura de ambición personal, o apoyar a las candidaturas de derechas. También pendiente la definición de Centro Democrático (de Jimmy Jairala) de ir con candidato propio por el centro del espacio político, apoyar a la Lenín Moreno desde el Frente Unidos, o apoyar a otro candidato (difícilmente a Chyntia Viteri o Guillermo Lasso). Sin duda un interesante aliado para cualquiera.


Entre quienes tienen opciones. Por derechas Guillermo Lasso (candidato por CREO, ex banquero, y ex Ministro de Jamil Mahuad) es segundo en las encuestas, con un discurso de desmontar todo lo hecho durante el gobierno de Rafael Correa, es el extremo que quiere cambiarlo todo, porque todo está mal, y viene a refundar la patria. Es quizá la mejor opción electoral para las derechas (aunque ni Nebot ni las derechas de la sierra llegan a acuerdos con él; por algo será, se conocen) y seguro tendrá un bloque importante en la Asamblea Nacional, suficiente para negociar con poderes económicos. Sin embargo, la mejor opción para las derechas convencidas es Cynthia Viteri (bajo la tutela de Jaime Nebot, y la sombra de León Febres Cordero) trae de vuelta al Partido Social Cristiano; y Nebot la hace candidata por “La Unidad” recordándonos la política de palos y golpes, junto a sus nuevos aliados de AVANZA (de Ramiro Gonzaléz, ex ID y ex Presidente del IESS durante el actual Gobierno) y del Movimiento Concertación (de César Montufar). Si se da segunda vuelta, lo más seguro es que a Lenín Moreno le toque competir contra un candidato de derechas (Lasso con más opción al momento). Que ganen las derechas es peligroso para continuar el cambio hacia el progresismo, pensemos en Argentina. Sin duda las derechas (entre CREO, PSC y sus aliados) lograrán un bloque importante en la Asamblea, peligroso también para mantener políticas progresistas, pensemos en Brasil.

 

Por la ambigüedad del centro, Paco Moncayo consolida su estrategia desde el “Acuerdo Nacional por el Cambio”. Logró la candidatura por la “nueva” Izquierda Democrática (ID), después de que Jefferson Pérez dejó de ser opción, Paúl Carrasco se derechizó, y María Paula Romo (“nueva” afiliada de la ID, superando el febres-borjismo que se criticó en el pasado) no tuvo los apoyos necesarios. Moncayo con la ID bajo el brazo (a la cual nunca se ha afiliado), y caminando junto a Wilma Andrade, logró los apoyos de Lourdes Tibán (precandidata por Pachakutik) y Lenín Hurtado (precandidato por el Movimiento Popular Democrático, MPD). Se podría decir que así se le fue lo “nueva” a la ID, pero mejoró sus opciones. Se espera el resultado de sus negociaciones con SUMA de Mauricio Rodas y Guillermo Celi, para saber si mejora opciones cediendo lo de “izquierda”, o no. En todo caso Moncayo está escogiendo quienes se suben a su camioneta. Enrique Ayala Mora y Mery Zamora también están, entre otros/as.

 

Por su parte, Alianza PAiS (AP) confirmó lo evidente, la razón no pide fuerza: Lenín Moreno como candidato a la presidencia. No sólo porque lidera las preferencias ciudadana y las encuestas, sino además porque cuenta con el mayor liderazgo, después de Rafael Correa, del movimiento político al que representa. Un movimiento (nunca partido) que ha pasado por un momento de intensa (para muchos/as molesta) disputa interna (sin debates explícitos, ni públicos) para pensarse más allá de Rafael Correa (sujeto histórico de cambio), y de diez años en el Gobierno. AP es un movimiento que aglutina diversas tendencias, y debe partir por reconocerse como tal para que las disputas sean menos molestas, con más debates y más abiertos. Eso permitiría incluir. Lenín Moreno planteó su regreso al país y aceptó la candidatura con “la mano tendida” para dialogar con todos los sectores (de la sociedad) en función de los grandes objetivos nacionales, reconociendo el cambio logrado en los últimos años así como la necesidad de profundizarlo y de dar paso a correcciones que sean necesarias. Se plantea así un candidato que representa a los sectores más progresistas. El binomio, también sin sorpresas, se confirma en Jorge Glass. De esta manera AP apuesta a un acuerdo interno de unidad para ser "más fuertes". Se pretende así consolidar el “voto duro” de AP (El Presidente indicó que es del 38%, que con buena campaña da para ganar en primera vuelta). Parece que hasta el momento se ha visto para adentro, para definir binomio. Falta oficializar las listas para la Asamblea Nacional, y de esa manera los equilibrios de las tendencias. Es momento de mirar hacia afuera para ganar las elecciones, con claridad en las expectativas y demandas de la ciudadanía; y sabiendo que la conformación del binomio y de las listas de asambleístas traerá tanto beneficios como costos, y que en ningún caso el “voto duro” es suficiente para ganar. Se debe incluir, y tener claro a quienes se quiere incluir. Asumir que es a las derechas a quienes se debe vencer, no por PAiS sino por el país.

 

Finalmente, los ausentes en la definición de candidaturas han sido las organizaciones sociales. Si se prefiere, la sociedad organizada más allá de movimientos y partidos. Son la base del poder popular y la democracia radical. Es entender la democracia más allá de elecciones, y lo público más allá de lo Estatal. La democracia netamente representativa está agotada, y los movimientos y partidos en ningún caso sustituyen a la organización autónoma de ciudadanos y ciudadanas. No se puede profundizar un proceso de cambio progresista negando la importancia de la organización social. Los siguientes momentos (ganar las elecciones y conformar gobierno) dependerán en gran medida de cómo se mira a estos sectores. La “mano tendida al diálogo” de Lenín Moreno, su capacidad de hablar sin tecnicismos y bajo el sol, con la camisa blanca, y su compromiso con la inclusión da esperanza.

Por @andresmideros

 

El 4 de agosto fue el día mundial por la lactancia materna. Así que robando ideas de algunos lados recupero y actualizo un escrito del pasado 8 de marzo. La lucha por la igualdad es de todos los días. Y es que hay muchos temas pendientes de resolver, que han hecho del machismo un factor de violencia, desigualdad y pobreza. Sin desconocer que existen múltiples factores estructurales en esta temática, quiero centrarme en uno: el trabajo y el empleo.

Empezando con la lactancia materna. Dos aristas (robadas de aquí): la promoción y la condición. Es necesaria la promoción sobre la importancia de la lactancia materna para el desarrollo infantil, la información (aquí y aquí) genera conciencia (eso ya es de cada quién). Pero del dicho al hecho, hay mucho trecho. Es vital generar condiciones para que esto pase. Por un lado, garantizar que las madres trabajadoras puedan realmente destinar el tiempo necesario para la lactancia, que se cuente con espacios adecuados en lugares de trabajo, que el permiso de lactancia dure el tiempo que debe durar la lactancia exclusiva, entre otros elementos que requieren que pongamos a la vida por sobre el capital. Y por otro lado (robando de acá), hay que erradicar la discriminación y violencia que sufren a diario miles de mujeres por dar de lactar en público, como si fuera (aquello que tanto se promociona) el mayor atentado a las buenas costumbres, de una sociedad que no logra romper con el machismo, el curuchupismo, y de hecho la doble moral.

En otro tema, es fundamental partir del reconocimiento del trabajo de cuidado (en su mayoría no remunerado) que se vincula con la atención a niños y niñas, adultos mayores, personas con discapacidad. Son actividades que sostienen la reproducción de la vida, olvidadas por el sistema capitalista que confunde el fin de la economía en la acumulación de riqueza monetaria, en lugar de la satisfacción de necesidades y la dignidad humana. De esta manera se oculta la desigualdad, ya que estas actividades se concentran mayoritariamente en mujeres. De acuerdo a la encuesta de uso del tiempo del año 2012 se observa que las mujeres dedican semanalmente, en promedio, 31 horas y 40 minutos a estas actividades, frente a 9 horas y 9 minutos de los hombres. No se puede regular el trabajo y el empleo sin enfrentar estas realidades, que generan desigualdades en el uso del tiempo, la independencia económica, y en última instancia en la libertad de “ser” y “hacer” de las mujeres. Algo inconcebible en el siglo XXI, y peor aún en una sociedad que pretende construir el Buen Vivir.

Estas realidades se expresan también en el llamado “mercado laboral” (ahí donde se vende la fuerza de trabajo por un salario, y el ser humano se convierte en mercancía -factor de producción). A diciembre de 2015, el empleo adecuado en el caso de mujeres alcanzó el 36,9%, y el desempleo el 6,1%; en comparación al 53,1% y 3,9% en el caso de hombres. El ingreso de los hombres es entre 1,1 y 2,2 veces el de las mujeres, según el sector económico en que se ocupan. Entre los determinantes de esta desigualdad, uno es el “poder” de hombres y mujeres en las relaciones laborales. Si por costumbre social e incluso por lo que establece la Ley la mujer podría en algún momento optar por la maternidad o el cuidado de otras personas, no es de extrañar que el empleador tenga una preferencia a ofrecer mejor empleo y mayor salario a un hombre, con las mismas capacidades. Eso hay que cambiar.

¿Qué hacer? Además de y relacionado a lo indicado en relación a la lactancia materna, es necesario igualar la licencia de paternidad con la de maternidad, así como el permiso para la alimentación y cuidado del hijo o hija. De esta manera se rompen los roles que impone el machismo, se democratiza el tiempo, y se igualan las condiciones laborales. Es importante que estas licencias sean con remuneración para no llegar a la disyuntiva de elegir entre el cuidado y la capacidad de generar ingresos. El cuidado así como el trabajo, son derechos, y no un privilegio o lujo de pocos.

Propuestas hay. Lo más díficil es el cambio cultural.

Por: @andresmideros


El 19 de febrero de 2017 se realizarán las elecciones de Presidente/a y asambleístas. Con la aprobación de las enmiendas constitucionales, en diciembre del año pasado, Rafael Correa podrá volver a ser Presidente, pero después de que pasen las próximas elecciones. Aparecen los candidatos. Sin sorpresa se presentan Guillermo Lasso, ‘Dalo’ Bucaram y Lucio Gutierrez. Jaime Nebot espera ser la cabeza que una a las derechas, y propone a Cynthia Viteri nuevamente; Paúl Carrasco hace su juego y Mauricio Rodas se esconde. Los intereses de la derecha son simples, los une, pero sus ambiciones son muy complejas. Las izquierdas fuera del Gobierno tienen un dilema coyuntural, el candidato, y otro estructural: ¿jugarán a la derecha hipotecando sus principios?, ¿buscarán una alianza de movimientos y tendencias de izquierdas y progresistas?, ¿la buscarán junto con Alianza PAIS (AP)?, ¿buscará AP un Frente Amplio con nuevos actores? La izquierda se une por principios. La cancha la marcará quien sea candidato de Alianza PAIS. Se sigue promocionado a Jorge Glas. Por otro lado, se intenta parar los pedidos de candidatura y las muestras explícitas de apoyo a Lenín Moreno; a quien, además, las encuestas muestran como el mejor de los candidatos. El terremoto también afecto el escenario político, así como la crisis económica. Nada está resuelto.


Más que nombres (que con la excepción de C. Viteri, son todos de hombres) hay que pensar el programa que el país necesita y el perfil de Presidente/a para cumplirlo. Alianza PAIS realizó convenciones ideológicas a nivel nacional. Qué bien ha hecho la política del diálogo. Hasta junio se esperaba una propuesta de programa de gobierno, y con este se debía presentar al candidato que lo liderará, y estructurar al movimiento (AP) para afrontar las elecciones. Este hito se sigue aplazando, será en Octubre han dicho. Nada está definido.


Entre los asuntos concretos que se deberán enfrentar, aquí planteo algunos. Primero, hay que afrontar un momento difícil en lo económico, y hay que hacerlo con absoluta claridad sobre los intereses que se enfrentan, y las limitaciones estructurales de la economía, el ambiente y la sociedad. El trabajo y el empleo son el principal tema a debatir en la coyuntura. La producción y la debilidad del sector externo son los grandes pendientes estructurales. Se ha generado una base de infraestructuras y servicios (productividad), y de capacidades (con retornos a mediano plazo) para sostener un nuevo modelo económico. Pero no se ha logrado aún cambiar la matriz productiva. Es necesario encauzar el cambio de modelo económico con base en el conocimiento, la ciencia y la tecnología, apostando por lo social y solidario, por la agricultura familiar y campesina.


Segundo, hay que consolidar el nuevo país. Los principales logros de la Revolución Ciudadana están en el desarrollo social y el talento humano. Es necesario profundizar en eficiencia, calidad, calidez, y sostenibilidad. Junto al pacto social, se requieren pactos fiscal, ambiental y cultura. Ecuador ya cambió, pero el país que se deja no es aún el país que queremos. La pobreza se ha reducido, pero aún no se la ha erradicado. Por eso la lucha sigue. Para construir el Buen Vivir se necesita mejor Estado (planificado, eficiente y eficaz, democrático, libre de corrupción), responsabilidad en la acción privada (con mercados regulados eficientemente), solidaridad en la comunidad, pero sobre todo más sociedad (participación ciudadana con diálogo y debate permanente, control social, poder popular).


Tercero, hay que profundizar en inclusión, equidad y justicia social, y para eso en justicia económica y ambiental. Gran parte de la sociedad aún sufre de exclusión, violencia y discriminación. Ecuador no ha superado el modelo colonial, patriarcal y racista. La crisis es de valores: consumismo, individualismo, degradación ambiental y segregación social. No se necesita únicamente una buena gestión de obras ni alcanza con una buena política pública, sino que, además, se requiere de la capacidad para direccionar un cambio cultural para el Buen Vivir.


Pensando el programa y el escenario, y volviendo ahora sí a los nombres, no queda duda que la mejor opción es la de Lenin Moreno. Siempre en consideración de su capacidad de generar y ampliar alianzas (programáticas), de dar continuidad pero con criticidad. Hay que entender que es un nuevo momento.


Ver versión publicada en Diario El Telegarfo (3 de marzo de 2016): http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/programa-y-candidato-para-presidente

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